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Visitando la región mauritana del Hawd nos encontramos importantes restos prehistóricos anteriores a la dominación soninké sobre la región. Es la llamada cultura del Dhar Tichitt-Walata, una cultura neolítica única y datada entre el IV y el I milenio a.c. Nada menos que cuatrocientos asentamientos – algunos de ellos auténticas ciudades – formaban parte de este conjunto de poblaciones.
Muy probablemente el legendario reino de Ghana , que controló durante más de cinco siglos el tráfico del oro del Sudán occidental a los mercados mediterráneos a través del desierto, es fruto de esta civilización cuya decadencia se inició por un empeoramiento climático y por la entrada de los bereberes en la región. Los historiadores sitúan precisamente en este contexto las primeras referencias a Birú, una población de origen soninké que siglos más tarde se convertiría en Walata. |
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Gracias a su privilegiada situación geográfica, Walata se convirtió en una encrucijada de civilizaciones dentro de Mauritania, el país de los nómadas. Históricamente formó parte de la ruta comercial que atravesaba el Sáhara en dirección al Magreb y árabes, bereberes e integrantes de la cultura negra circulaban por ella dejando su huella cultural. Así, esta ciudad se convirtió en un foco intelectual del Islam durante los siglos XVII y XVIII cuando incluso fue el refugio de sabios musulmanes. Por aquel entonces la ciudad contaba con 6 escuelas coránicas y los principales doctores de la ley islámica impartían aquí sus clases. Cada una de las callejuelas y los edificios que nos encontraremos en nuestra visita a Walata son aún hoy en día una muestra viva de la herencia cultural de siglos pasados.
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