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El pueblo walatí es abierto, hospitalario y generoso. Recibe con una sonrisa al viajero y comparte con alegría comida, alojamiento y celebraciones con él. Con su especial carácter crea una atmósfera que nos envuelve y que consigue hacernos desconectar de nuestro mundo occidental. El cielo oscuro lleno de estrellas, el paisaje del desierto y la amable gente de Walata nos seducen sin que podamos oponer ningún tipo de resistencia.
Asimismo, no se puede olvidar la tradición nómada de la ciudad, que también influye en el alegre modo de ser de los habitantes de Walata. Para los nómadas la fiesta es un sentimiento de cohesión social y aquí los cantos, las palmas y los tambores llenan el ambiente creando una explosión de energía que, si la vivimos, quedará para siempre en nuestra mente.
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Walata es una comunidad pequeña con una larga tradición urbana. Las actividades comerciales de sus habitantes se relacionan con el mercado de ganado, situado al lado de la batha, la presa que separa el núcleo urbano de los barrios periféricos. La religión musulmana igualmente está presente en la vida de los walatíes con sus rituales más característicos, como la oración colectiva de los viernes o el mes del Ramadán. Todas las ceremonias que se celebran de manera tradicional en Walata demuestran la profunda fidelidad de esta comunidad a los preceptos básicos del Islam y su adhesión a la ‘umma, la comunidad de creyentes musulmana.
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