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La Biblioteca de Walata es uno de los lugares a los que no podemos dejar de acudir si queremos conocer la apasionante historia de esta ciudad, ya que contiene un importante fondo de documentos manuscritos que da una completa información acerca de la sociedad sahariana. Este espacio único e irrepetible recibe el nombre de Talib Bu Bakar, un erudito de la tribu Al-Amhayib. Gracias al minucioso trabajo de este intelectual que murió en 1917 se conservan las tradiciones orales y escritas de Walata.
Otra visita indispensable es el Museo Etnográfico de Walata, cuya colección de gran riqueza e interés nos conduce por diferentes ámbitos de la vida y la cultura walatís. En sus salas de exposición nos adentramos en aspectos de la vida cuotidiana y podemos apreciar objetos de gran belleza y singularidad. Hay también una sala dedicada exclusivamente a la vida y cultura nómada, ya que es una de las culturas más significativas de Mauritania. Si bien el porcentaje de población nómada ha ido bajando a lo largo de las últimas décadas, no podemos dejar de interesarnos por esta sociedad cuya riqueza cultural sigue presente en la Mauritania actual.
Paseando por las calles de Walata, podemos disfrutar de su bella arquitectura de adobe rojizo y de su estructura urbana tan peculiar. Las calles son estrechas, un poco laberínticas, y de vez en cuando nos sorprenden pasajes cubiertos que permiten un descanso a la sombra. Encontramos también amplias plazas como la carismática Plaza Gdnou, donde se sitúa la madraza o escuela coránica. |
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A esta escuela, de gran renombre en la época del esplendor de Walata, venían estudiantes de otras regiones del país e inclusive del extranjero. Nos sorprenden también sus casas tradicionales que visitaremos aprovechando una invitación al té por parte de sus habitantes.
En los alrededores de la población se encuentran también diferentes restos arqueológicos que son una buena muestra de lo que fue la vida en la región de Walata a lo largo de los tiempos. En el Dhar, a pocos kilómetros al oeste de la ciudad, podemos visitar los vestigios de una aldea neolítica de la conocida como “cultura del Dhar Tichitt- Walata”. Esta cultura, que ocupó el Dhar entre el IV y el I milenio a.C., nos dejó más de 400 aldeas construidas en piedra que son el testigo de un período en el cual las condiciones climáticas eran más favorables que actualmente y permitían a las poblaciones de esta región vivir en gran parte de la pesca. Ya en la pista de entrada a la ciudad, tan sólo a tres kilómetros, descubrimos las ruinas cubiertas de arena de la histórica Tizeght y su extenso cementerio donde se mezclan tumbas paganas y musulmanas. Nuestra ruta cultural termina en el “Fuerte Francés” que se encuentra en el Dhar al este de Walata, construcción de época colonial que nos recuerda ese periodo de la historia de Mauritania
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