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En toda la ciudad no existe un restaurante propiamente dicho pero eso no es ni mucho menos un problema para que podamos comer en Walata. Si lo encargamos, cualquiera de los albergues e incluso algunas casas particulares nos pueden preparar algo tan apetitoso como su plato básico: una combinación de carne con cus-cus, arroz o fideos gruesos. La carne puede ser de cabra, cordero, vaca o camello y se hace estofada con una salsa a base de tomate concentrado, cebolla y especias.
También podemos probar el mechoui, un cordero a la brasa que se cocina los días festivos, y el plato más típico de la zona: la paloma rellena de dátiles. Y si dejamos un poco de lado las carnes... unas deliciosas galletitas de pastel de mijo.
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Walata, y toda Mauritania, también tiene bebidas típicas que nos ayudan a combatir la sed que provoca el intenso calor de estas tierras. El zrig es una de las más habituales. Se elabora mezclando a partes iguales agua y leche fermentada de camello o cabra y añadiendo una buena dosis de azúcar. Nos la ofrecerán en todas las casas y en los campamentos nómadas. Igualmente se aprecia mucho la leche de camella y el singuetti, típico de Walata, una especie de zrig al que se le añade mijo. |